Inmundicia qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Un baño público sucio, un contenedor de basura desbordado, un alimento cubierto de moho. Ante la inmundicia, el cuerpo reacciona con un rechazo inmediato: arrugamos la nariz, apartamos la mirada y queremos alejarnos. Es una de las formas más básicas del asco, un mecanismo que nos ha protegido de las enfermedades durante miles de años.
Qué sentimos ante la inmundicia
La inmundicia es la suciedad extrema, lo que está podrido, contaminado o degradado. Despierta una Repugnancia intensa, a menudo con náusea, que nos impulsa a alejarnos y a limpiar.
Cómo se siente
- Nariz arrugadaY labio levantado.
- NáuseaO arcadas.
- RetiradaDel cuerpo.
- NecesidadDe lavarse.
Para qué sirve
Valerie Curtis, una de las grandes investigadoras del asco, propuso que esta emoción evolucionó para evitar los patógenos. Las cosas que más asco producen en todas las culturas, como heces, vómito, heridas, cadáveres o comida podrida, son precisamente las que más riesgo de infección suponen. Curtis aplicó este conocimiento a campañas de salud pública para fomentar el lavado de manos.
La lógica del contagio
Paul Rozin describió la ley del contagio: basta con que algo haya tocado algo inmundo para que nos parezca contaminado, aunque esté limpio. En sus experimentos, muchas personas rechazaban beber un zumo en el que se había sumergido un instante una cucaracha esterilizada. Esta lógica es útil para evitar infecciones, pero a veces va más allá de lo razonable.
No a todos nos afecta igual
La sensibilidad al asco varía mucho de una persona a otra. Bunmi Olatunji y otros investigadores han desarrollado escalas para medirla. Las personas muy sensibles al asco reaccionan con más intensidad ante la suciedad y pueden evitar lugares o situaciones. La cultura, la educación y la exposición también influyen.
Cuando la limpieza se vuelve obsesión
En algunas personas, el miedo a la contaminación se vuelve excesivo y lleva a lavarse o limpiar de forma repetida durante horas. Es una de las presentaciones más frecuentes del trastorno obsesivo-compulsivo. Se trata con buenos resultados con terapia cognitivo-conductual, especialmente con exposición y prevención de respuesta. Si te ocurre, puedes consultar con tu médico o con un profesional de la psicología.
Cómo manejar el asco
- Aléjate y respira aire fresco.
- Lávate las manos si has tocado algo sucio.
- Recuerda que el asco protege, pero a veces exagera.
- Consulta si la preocupación por la suciedad te limita.
El asco en la infancia
Los bebés no sienten asco: se llevan casi cualquier cosa a la boca. Paul Rozin observó que el asco se desarrolla poco a poco durante la infancia y se aprende en buena parte observando las reacciones de los adultos. Por eso la forma en que reaccionamos ante la suciedad delante de los niños influye en cómo la vivirán ellos.
Sentimientos relacionados
Fuentes
- Curtis, V., de Barra, M. y Aunger, R. (2011). Disgust as an adaptive system for disease avoidance behaviour. Philosophical Transactions of the Royal Society B, 366(1563), 389-401. doi.org/10.1098/rstb.2010.0117
- Rozin, P., Haidt, J. y McCauley, C. R. (2008). Disgust. En M. Lewis, J. M. Haviland-Jones y L. F. Barrett (Eds.), Handbook of Emotions (3.ª ed., pp. 757-776). Guilford Press.
- Olatunji, B. O. y Sawchuk, C. N. (2005). Disgust: Characteristic features, social manifestations, and clinical implications. Journal of Social and Clinical Psychology, 24(7), 932-962. doi.org/10.1521/jscp.2005.24.7.932
Familia del asco