Intimidación qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Un jefe que alza la voz, un compañero que siempre interrumpe, una persona que impone con su sola presencia. Sentirse intimidado es una mezcla de miedo e inhibición que hace que nos encojamos, callemos o cedamos. A veces responde a una amenaza real; otras, a una inseguridad propia. En ambos casos, se puede aprender a responder.
Qué es sentirse intimidado
La intimidación, como vivencia, es el miedo o la inhibición que sentimos ante alguien que percibimos como amenazante o superior. Puede responder a una intención deliberada del otro, como amenazas o gritos, o a nuestra propia percepción de inferioridad ante alguien con poder, prestigio o seguridad.
Cómo se siente
- EncogerseHombros hacia dentro, mirada baja.
- Voz que se apagaO tiembla.
- Mente en blancoNo saber qué decir.
- CederAunque no estemos de acuerdo.
- Rabia posteriorPor no haber respondido.
Poder y amenaza
Dacher Keltner y sus colaboradores propusieron que el poder activa conductas de acercamiento y desinhibición, mientras que su falta activa la inhibición y la vigilancia. Por eso, ante alguien con más poder, tendemos a contenernos y a estar más atentos a sus reacciones.
La intimidación deliberada, como el acoso, explota esta tendencia. Reconocerla ayuda a no interpretarla como una prueba de nuestra debilidad.
Qué la provoca
- Figuras de autoridad: jefes, profesores, policías.
- Actitudes agresivas: gritos, amenazas, gestos.
- Personas con mucha seguridad o prestigio.
- Grupos que nos superan en número.
- Inseguridad propia o experiencias previas de maltrato.
Cómo mantener la seguridad
- Respira y ancla el cuerpo: pies en el suelo, espalda recta.
- Prepara lo que quieres decir en situaciones previsibles.
- Habla despacio y con frases cortas.
- Pide tiempo si necesitas pensar: «Lo valoro y te respondo».
- Busca aliados si la intimidación es grupal.
- Recuerda tus derechos: nadie puede gritarte ni amenazarte.
Cuando se intimida a niños y adolescentes
La intimidación entre iguales es una de las formas más frecuentes de acoso escolar. Quien la sufre suele callar por miedo o vergüenza, y los adultos pueden no darse cuenta hasta que el daño es grande. Señales como no querer ir al colegio, cambios de humor, pérdida de objetos o dolores frecuentes sin causa clara merecen atención. Escuchar sin juzgar y actuar con el centro educativo son pasos clave.
Cuándo pedir ayuda
Si la intimidación forma parte de acoso laboral, escolar o de una relación de maltrato, busca apoyo. En el colegio, la Fundación ANAR atiende en el 900 20 20 10; en la pareja, el 016. Si hay amenazas graves, acude a las autoridades o llama al 112.
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Fuentes
- Keltner, D., Gruenfeld, D. H. y Anderson, C. (2003). Power, approach, and inhibition. Psychological Review, 110(2), 265-284. doi.org/10.1037/0033-295X.110.2.265
- Gilbert, P. y Allan, S. (1998). The role of defeat and entrapment (arrested flight) in depression: An exploration of an evolutionary view. Psychological Medicine, 28(3), 585-598. doi.org/10.1017/S0033291798006710
- Milgram, S. (1963). Behavioral study of obedience. Journal of Abnormal and Social Psychology, 67(4), 371-378. doi.org/10.1037/h0040525
Familia del miedo